Hoy, 10 de enero, celebramos la Solemnidad del Bautismo de Señor, con la que se concluye el Tiempo de Navidad y la Iglesia nos invita a mirar la humildad de Jesús que se convierte en una Epifanía de la Santísima Trinidad.

Jesús muestra su solidaridad total con el ser humano. Él no tiene pecado, no necesita arrepentirse, pero se sumerge en lo humano para redimir lo humano pecador.

Con el Bautismo, Jesús comienza su ministerio público como Mesías, el Padre le declara su Hijo muy amado. Significa la adopción de todos los hombres y el perdón de sus pecados, por el bautismo Dios nos hace sus hijos.

Oremos a nuestra Bendita Madre del Rocío para que los cristianos vivamos verdaderamente como hijos de Dios y, por Su gracia, llevemos una vida fiel al Evangelio y llena de esperanza que sea Luz para el mundo.

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